Como director y fundador de la Colegiata Marsilio Ficino y de la revista Symbolos y su anillo telemático, quiero presentar este nuestro blog oficial de la Colegiata, que esperamos sea ágil y dinámico pese a la profundidad del pensamiento que le es inherente. Lo hacemos también con el Teatro de la Memoria, una nueva manera de percibir lo ilusorio y la ficción que uno puede vivir trabajando en el laboratorio de su alma e intelecto, lo cual es una novedad ya presentida en el tratamiento de la cosmovisión y su representación teatral. Por lo que deseo a esta forma de expresión del Arte –que sin embargo tiene precedentes ilustres– la mejor de las andaduras y el mayor éxito.
Federico González

viernes, 25 de julio de 2008

Críticas telemáticas al auto sacramental “Noche de Brujas” de Federico González

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Desde que el junio del pasado año 2007 se representara Noche de Brujas en la sala “La Cuina” del Centre Cultural Francesca Bonnemaison, por Carlos Alcolea y La Colegiata Marsilio Ficino y dirigida por su mismo autor, muchas han sido las referencias a dicho estreno y a su filmación.
Nuestro agradecimiento, en el bien entendido de que todos estamos en un único proyecto: la aventura del Amor al Conocimiento que nos conduce a la auténtica Libertad.

A través de a los distintos links podéis disfrutar de tales bellas palabras:

http://raulherrero.blogia.com/2007/070501-noche-de-brujas-y-bizcochos-.php

y del anillo telemático de Symbolos:

http://www.elarka.es/umbral/prox_activ.html


http://www.2enero.com/textos/nochedebrujas_dvd.htm
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5 comentarios:

Susi dijo...

He llegado aquí a través de la ventana de mi amiga Núria. Os felicito a todos por este magnífico trabajo que estais haciendo. Espero tener más para aportar en otra ocasión, seguiré paseando por este lugar

verdeazul dijo...

Ingreso para preguntar ¿qué es el teatro de la memoria? ¿tiene algo que ver con esto?: http://www.teatrolamemoria.cl/

Muchas gracias.

La Colegiata dijo...

Hola Susi,
Es una alegría que hayas llegado al blog,y que su contenido pueda constituir para tí, como para nosotros, un espacio de meditación sobre el Teatro como vehículo de Conocimiento.
Esperamos nos visites nuevamente, seguros de que tus comentarios lo enriquecerán.

La Colegiata dijo...

Hola Verdeazul,
En algunos de los post anteriores podrás ver el punto de vista de la Colegiata sobre el Teatro de la Memoria, que siendo un concepto que surgió durante el Renacimiento a través de Giulio Camillo, en realidad hace referencia al Teatro original, ligado a los actos sacramentales medievales y aún a los antiguos ritos mistéricos.
Nuestro vínculo intelectual lo constituye el anillo telemático SYMBOLOS.com y no sabíamos de la web que nos mencionas.

Marc dijo...

El Teatro de la Memoria al que se adscriben los trabajos de la Colegiata Marsilio Ficino es un movimiento que hunde sus raíces en el origen atemporal de todas las artes y artesanías, y a la vez constituye una novedad permanente. Promueve la identificación del actor con lo que actúa y con cuanto acontece en el escenario -un modelo a escala del Cosmos-, y propicia de este modo estados de conciencia cada vez más sutiles que jalonan el camino de Conocimiento del Ser Universal, un recorrido cuya meta es la experiencia de lo Increado, Incognoscible e Innombrable a la que se nace, paradójicamente, negando lo creado, conocido o nombrado en tanto que aspecto limitado de la Realidad Absoluta.

Acabamos de leer en el volumen “Antología” de Federico González, recién publicado por la editorial zaragozana Libros del Innombrable, estos párrafos que expresan de una manera nítida los fines del Teatro de la Memoria y de las labores de la Colegiata fundada por el autor:

“En ese sentido siempre nos ha interesado el arte como forma de conocimiento, o mejor, la actitud del artista como una manera de adentrarse en determinadas dimensiones del mundo lineal de su entorno –aunque él mismo sea poco consciente de ello–, mediante una concentración de sus posibilidades, ya fuese a través de un trabajo ordenado y paciente o de la síntesis catártica totalizadora. O de ambas, puesto que por cierto la una no tiene por qué excluir a la otra, sino que más bien se complementan allí donde el hallazgo o contemplación de la belleza produce una especie de emoción relacionada con un sentimiento de plenitud, ausencia o vacío, donde todos los seres y las cosas no son sino ellos mismos, en su pura realidad despojada, lo que equivale a vivenciar la idea arquetípica de armonía, aun en la desarmonía, y de equilibrio y justicia, aun en los conceptos que dialécticamente se les oponen.

Esta emoción intelectiva es un modo de conocer. Una manera, una actitud por cierto imprecisa, no lógica, de aproximarse al objeto del conocimiento por el sujeto que conoce y que llegada a su clímax, funde al sujeto que conoce con el objeto conocido, produciendo el conocimiento, que deja entonces de ser sucesivo, inclusive espacial, para pasar a ser algo diferente al producirse una transformación –cualquiera que ésta sea–, siempre aprehendida a través de la experiencia directa, aunque el soporte simbólico utilizado fuese cualquier cosa o ser manifestado.” (Federico González, "Perspectivas desde el Arte")

Marc