Como director y fundador de la Colegiata Marsilio Ficino y de la revista Symbolos y su anillo telemático, quiero presentar este nuestro blog oficial de la Colegiata, que esperamos sea ágil y dinámico pese a la profundidad del pensamiento que le es inherente. Lo hacemos también con el Teatro de la Memoria, una nueva manera de percibir lo ilusorio y la ficción que uno puede vivir trabajando en el laboratorio de su alma e intelecto, lo cual es una novedad ya presentida en el tratamiento de la cosmovisión y su representación teatral. Por lo que deseo a esta forma de expresión del Arte –que sin embargo tiene precedentes ilustres– la mejor de las andaduras y el mayor éxito.
Federico González

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miércoles, 21 de mayo de 2014

Hermes renace en Barcelona




Subasta-espectáculo.
El viernes 23 de mayo a las 20.00 horas.
Sala González Frías del CES de Barcelona.
C/aNNA Piferrer 16, escalera D, local (Metro: L3 Penitents).

martes, 6 de mayo de 2014

Subasta-espectáculo "Hermes renace en Barcelona".



Una obra teatral protagonizada por imágenes de Hermes


La subasta-espectáculo de 22 reproducciones fotográficas de gran formato (75 x 50 cm) en soporte laminamarc tendrá lugar el viernes 23 de mayo de 2014 a las 20.00 h. en la sede del CES de Barcelona (c/Anna Piferrer 16, escalera D, local. Metro: L3 Penitents).

La entrada es libre previa inscripción en cesbarcelona@yahoo.com. Se aceptan ofertas anticipadas por correo electrónico.

Más información en:
lhttp://cesbarcelona.com/actividades/subastahermeticacatalogo2014.html




lunes, 28 de octubre de 2013

Desde el Útero del Cosmos

Representación de la obra “En el Útero del Cosmos” de Federico González Frías, los días 25, 26 y 27 de octubre de 2013 en el Teatro de Cámara de la Colegiata. 


Sin duda ésta fue la coronación de un fin de ciclo memorable, abriéndose uno nuevo simultáneamente del que nada se sabe, salvo que se trata de realizar un viaje, que es arquetípico, tomando como soporte el Conocimiento.

Así que nuevamente la Colegiata asistió a su “propio parto, cómodamente ubicada en la butaca del centro, en el Útero del Cosmos”, mientras el público presente se sumó al acto y la teúrgia se hizo, como siempre, “ayudados por ciertos ritos mágicos y muchísima paciencia”.

De este modo se realizó “el rito de la iniciación cósmica, ese proceso efectivo y real, (...) la dramatización vivencial del misterio”.

Y aquí no ha pasado nada, se oyó decir al apagarse la luz del escenario, una vez desmontado el decorado y retirados los elementos de utilería.

Ahora, como dice Miranda al finalizar la obra,

“(...) tot és molt més misteriós i senzill i semblant a la vida quotidiana. Hom cauria en la temptació de pensar que no passa res, si allò no fos sempre present donant realitat a tot el que existeix. Aquest és un estat més subtil on no hi ha novetat perquè en la renovació perpètua no hi ha novetat possible. On la consciència no distingeix gaire entre una cosa i l'altra i on res no s'ha perdut, ni s’ha de trobar, perquè així ha estat des de sempre.”



martes, 2 de agosto de 2011

Historia Sagrada III

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NOCHE DE BRUJAS


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PRIMER ACTO

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BRUJA: Silencio, hermanas, va a comenzar nuestra ceremonia. Bebamos el brebaje y untémonos con nuestras pomadas hechas con los elixires de la naturaleza y hagamos las ofrendas acostumbradas. Silencio, hermanas, invoquemos con toda el alma a nuestro amo y comencemos a brindar por la salud de las estrellas.
BRUJA: Levanto mi copa por la fértil luna, equívoca y obediente, caprichosa reina de la noche. (Bebe).
BRUJA: Por el alado Mercurio, el mensajero secreto del Demiurgo del mundo. (Bebe).
BRUJA: Brindo por la tersura del amor. Por la juventud sin barreras. Por la unión orgiástica con el cosmos invisible. (Bebe).
BRUJA: Por el bendito sol de cada día y por la belleza y la majestad radiante del macho cabrío. (Bebe).
BRUJA: Por la fuerza marcial del rigor y el carácter indomable del rito. ¡Acude a vengarnos, dios de la guerra! (Bebe).
BRUJA: Bebo en homenaje al Señor más dulce y comprensivo, a la salud de nuestro padre arquetípico. Venga a nosotros la magia del verbo y la transformación del amor. (Bebe).
BRUJA: A ti, melancólico antiguo, que permanentemente recuerdas la memoria del mundo. (Bebe).

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(Las cuatro brujas alzan la copa al unísono, y a coro): ¡Y a ti, Calodemon, príncipe de príncipes, que reúnes toda la potencia de los planetas!

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(Lentamente comienzan a hacer como una ronda alrededor del eje).

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BRUJA: Invoquemos al Señor de la sangre.
BRUJA: Al amo de la noche.
BRUJA: El Señor del país de los muertos y soberano de los dioses del inframundo.
BRUJA: Nuestro sacrificio anuncia nuestro viaje por las regiones siempre vírgenes.

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(Inmediatamente se ilumina el poste central, se aviva el fuego, se apagan las antorchas de los asistentes al aquelarre y en medio de una gran llamarada aparece el Diablo caracterizado con los atributos de Macho Cabrío).

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DIABLO: Se dice que los ángeles cohabitaron con las mujeres de los hombres, viendo que éstas eran buenas. No soy sino un ángel caído entre vosotras. Podéis enrularos en mis cuernos, ensortijar mi barba de chivo, desenrollar mi cola. Susurrar suavemente mi nombre. Y hasta olerme y aspirar mi azufre con mucha concentración y calma. Una mirada lenta y demorada sobre mi cuerpo, que lo abarca todo. ¿Cómo si no entregarse a la imagen candente de la belleza?

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BRUJA: Nosotras no te amamos secretamente.
BRUJA: Eres el amo al que nos orgullecemos en servir.
BRUJA: ¡El príncipe más poderoso!
BRUJA: Sin tu rostro no veríamos el rostro.

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DIABLO: Penetro en vosotras y me posesiono de todos vuestros fluidos. ¿Qué sería del Universo sin nuestras gloriosas cópulas?

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BRUJA: Nuestro amado nos espera en lo más secreto de la gruta.
BRUJA: ¡Como rocío recorre nuestra piel!
BRUJA: Su lengua de fuego todo lo trastorna.
BRUJA: Terremoto y ciclón es su llegada. Ante su presencia los torbellinos se expanden por doquier y a él retornan constantemente impregnados de la sexualidad de todo el orbe. Su manifestación es un orgasmo perenne del que surgen todas las cosas, las que vuelven a él por el deseo que les provoca. Copula místicamente al mismo tiempo con todas nosotras.

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DIABLO: Esperad un momento, amadas hijas y hermanas, sofocad un poco vuestro ímpetu que tengo que decir unas palabras.

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(Hace una pausa grave, se adelanta hacia el foro y luego, con voz fuerte y vibrante, y mirando fija y febrilmente al vacío de la sala). Quiero dirigirme a vosotros, inquisidores oficiales, entidades mecánicas y seguras de sus buenas costumbres y sus estrechos criterios higiénicos-morales y económicos-políticos.

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BRUJA: Bendita sea la generación. Benditos los frutos de la tierra. La savia del mundo cohabita despreocupadamente.
BRUJA: Plena de lujos.
BRUJA: Turgente de frutos.
BRUJA: Ausente de afanes.
BRUJA: La noche como una hembra en celo dispuesta a ser fecundada.
BRUJA: Deseando ser penetrada por el Macho Cabrío, por el chivo antiguo y tenaz.

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DIABLO: ¡Iniciaos en los misterios de la sexualidad, hermanas!

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(Se vuelve hacia el centro donde anteriormente se encontraba, y los reflectores iluminan a una mujer desnuda, de gran belleza, otra bruja, virgen, que se inicia tendida en una mesa-altar).

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BRUJA: Tu olor fermenta la sangre.
BRUJA: Tu fetidez estalla en la sangre.
BRUJA: Tu presencia es nuestra unión.
BRUJA: (Ansiosa). Apaga Señor nuestros deseos.
BRUJA: Satisface nuestra sed de conocer.

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DIABLO: Comulgamos con el mismo vino. Extraemos nuestra energía del lugar de los difuntos. Crecemos con las exudaciones de las piedras y las nieblas de los bosques, y nos transformamos en animales fabulosos. (Al público). Jamás ustedes podrían haber imaginado algo similar. (Nuevamente vuelve a quedar extático y febril hablando al vacío de un auditorio invisible). Deshonráis a la mujer del pobre y lo arrojáis a la violencia y a la desesperación. Despreciáis y ejercéis vuestra crueldad sobre aquél que no puede defenderse y le imponéis una realidad subhumana. Para vosotros las mujeres son objetos que debéis aprovechar y destruir. No sabéis lo que se oculta en el fuego porque creéis que sólo vuestros deseos son importantes.

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BRUJA: (Pensativa, mirando al Diablo). ¡Cuando me una con mi amado todo temor desaparecerá! (Volviéndose al público). Parece un sueño que seáis vosotros quienes nos condenen...
BRUJA: El orgullo os impide acercaros a la vida. La soberbia de vuestra mentida humildad os convierte en mediocres.
BRUJA: Escatimáis el placer pero medís exactamente vuestras crueles acciones.
BRUJA: No sabéis lo que es la vida, sino que creéis que ella obedece a la ley y grosería de vuestro antojo y provecho. Coláis el pajarillo y os tragáis el camello.

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DIABLO: ¡Invirtamos toda la cuestión! Es nuestro turno para devolver el golpe. ¡Ninguno de entre vosotros puede hablar en nombre de lo sagrado! ¡Malditas sean vuestras acciones! ¡Que los rayos aniquilen vuestros pensamientos! ¡Vuestro Dios es ateo! ¡Sois una chusma piadosa!

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BRUJA: (Dirigiéndose nuevamente a un público imaginario ubicado en el vacío). (Lo mismo hacen todos hasta fin de acto, o sea que se refieren a un público “ideal” que por momentos es la asistencia concreta del público oyente). Se impacienta la sangre ante vuestra estulticia. Se revuelve nuestro deseo de amor al despreciaros. Al veros tan ridículos como mal intencionados. Sólo pompa sin alma. Sin carne, sin sangre, pobres y pálidos muñecos fofos a los que no anima ningún espíritu.

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DIABLO: Sólo nosotros conocemos el verdadero placer, porque jamás se nos ocurrirá ni pesarlo ni medirlo. Por otra parte si no fuera por vuestra imbecilidad no serían posibles tales deleites.

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BRUJA: Creéis que la castración es virtud, o fingís creerlo, y por resentimiento la queréis imponer a los demás.
BRUJA: Porque disfrutáis en mandar y ser obedecidos, en ejercitar vuestro poder de corto alcance y de respuesta inmediata y segura. Así fuese cualquier cosa la que dispongáis o queráis imponer.
BRUJA: Cuanto más desgraciada y perversa más la gozáis. Cuanto más confusa y literal más os place. En esto radica vuestra ciencia. Esta es vuestra sabiduría.

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DIABLO: La restricción física y mental es vuestro lema. Imponerla con violencia vuestro fin. Vuestra fuerza radica en la bestialidad de la ignorancia. Y lo peor de todo es que sois legalistas, y en esta ignorancia se inspira vuestra ley.

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BRUJA: De todas las posibilidades de la vida habéis elegido la hipocresía.
BRUJA: Sois cómplices en la destrucción de este mundo.
BRUJA: (Haciéndose la interesante). Nosotras no estamos en vuestro libreto.
BRUJA: Zarandéalos, estrújalos, olvídalos.
BRUJA: Ni siquiera son capaces de mirarnos.
BRUJA: Muéstrales aquello que les gusta.
BRUJA: Eso sólo a mi Señor.
BRUJA: Tienen miedo.
BRUJA: No es con vosotros, beatos, religiosos y delicados policías... No es con vosotros, grotescos de fingida ciencia; no es con ustedes con quienes compartimos nuestra gracia y a quien damos nuestro tesoro.
BRUJA: No nos compran vuestros abalorios, ni vuestro oro ni poder.
BRUJA: Sois completamente tontos: pagáis muy caro por vuestro dinero.

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DIABLO: Esperábamos la traición. Estaba escrito vuestro ciego destino. Vuestra participación está descontada. Actuaréis hasta el último momento como agentes activos de la puerilidad. Sois los esclavos más obedientes del mundo. Títeres en vuestras propias manos, cruzadas y satisfechas sobre la tripa.

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BRUJA: Ni con veneno curamos a esta manada de inservibles, a este hato de incapaces que se autodenominan hombres.
BRUJA: Ni con el elixir de la serpiente.
BRUJA: Ni con el aguijón de escorpio.
BRUJA: Ni con la furia de la tempestad, resucitamos a esta tropa de amorfos.

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DIABLO: (Asombrado-burlón). No le temen a nada porque creen que su seguridad consiste en aparentar saberlo todo y se desplazan a través de un decorado.

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BRUJA: Consideran que su mediocridad es virtud y quieren imponerla como norma.
BRUJA: Como la noria siempre llegan al mismo sitio.
BRUJA: Pero no se dan cuenta.
BRUJA: Si se lo dices te quieren matar.
BRUJA: E inexorablemente tratan de llevarlo a cabo.
BRUJA: Pues no pueden sino destruir a lo que ven como enemigo.
BRUJA: Y es enemigo todo aquello que no comprenden.

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DIABLO: Y no pueden comprender lo que niegan. Por eso solamente admiten el bien. Y el bien indefectiblemente son sus intereses personales.

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BRUJA: (Con voz dolorida). Me enseñasteis el vicio y el error.
BRUJA: Aniquilasteis las tradiciones antiguas, matasteis a nuestros padres.
BRUJA: Exterminasteis a nuestra generación.
BRUJA: Habéis contaminado al mundo entero.
BRUJA: Si Jesús viviera actualmente y dijera e hiciera las cosas que narra el Evangelio diríais que no es cristiano. El Cristo no es cristiano para ustedes. ¡Escupo en vuestro falso dios de madera y odio, para que los espíritus sean honrados y satisfechos!

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DIABLO: Os andáis preguntando todo el tiempo si lo que hacéis está bien o mal. Si sois buenos o malos. ¡Como si fueseis tan importantes! Os torturáis mentalmente para nada. Invierto vuestro discurso y vade retro.

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BRUJA: Y os sentís soberbios con la posesión de vuestra pretendida verdad, y vanidosos por la justicia de vuestras acciones, que por ser tales, vuestro supuesto dios, cambiante y oficialista, inmediatamente legaliza y certifica.

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DIABLO: Esa es también vuestra ciencia y vuestra religión. Una suma de burdas e inmensas minucias a las que se idolatra. Pretendéis ser un fin y no un medio. ¡Arrojo mi tempestad sobre vuestro rostro!

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BRUJA: Vosotros decís que vuestro amo es distinto al nuestro. (Enfática). Tenéis toda la razón. Nuestro Señor nada tiene que ver con el vuestro.
BRUJA: ¡Simuladores. Nos condenáis y en secreto copiáis nuestras recetas para libraros de vuestros males, consultándonos acerca de vuestras aflicciones!
BRUJA: No toleráis que vuestros chismes y manejos, vuestros celos y envidias, no hagan mella en nosotros. Nos odiáis porque enfrentamos lo que vosotros rehuís.
BRUJA: A ustedes les importa más su iglesia y partido que el dios al que dicen adorar. La Teología es más que la palabra del Hijo del hombre. El éxito más que la verdad. Miserables y ahorristas de corazón, sois tan corruptos que todo lo que os parece malo ha de ser bueno para nosotras.
BRUJA: Porque lo que es el bien para vosotros es el mal para nos.
BRUJA: Y negamos la negación de la verdad y del ser.
BRUJA: Maldecimos vuestro engañoso buen decir.
BRUJA: Maldito vuestro bien que identificáis siempre finalmente con el dinero y el poder.

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DIABLO: Con mi arte maldigo vuestra fuerza que sólo se apoya en el egoísmo y en la violencia.

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BRUJA: Y en la demencia de vuestros sueños destructivos.
BRUJA: Ya no miráis a las cosas sino para calcular lo que podéis obtener de ellas.
BRUJA: Y no sois lerdos en saquear y juzgar.

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DIABLO: ¡Gritad más fuerte, hermanas, estos ilusos quieren irse a la tumba perfectamente sanos! ¿O acaso pensáis que al final no tendréis que entregar vuestro equipo?

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BRUJA: (Fingiendo). Tememos la excomunión.
BRUJA: (Igual). Si no acatas su autoridad no se os puede enterrar en campo santo.
BRUJA: (Igual). No te dejan recibir jamás ningún sacramento.
BRUJA: (Concluyente). Te someten a la muerte civil, a la cárcel espiritual perpetua, si no piensas lo que a ellos en ese momento les conviene.

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DIABLO: El único mandamiento es no mandar. Al revés, vosotros esparcís la ignorancia entre las pobres gentes, para poder sojuzgarlas con la superstición. Habéis entrevisto el mal sólo para asumir el papel de los buenos. El temor a vuestros sucios fantasmas os ha llevado a imaginar ese mal y simultáneamente a negarlo. Queremos asumir vuestras horribles fantasías y destruiros con ellas.

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BRUJA: No quedará uno de ustedes.
BRUJA: Contados están vuestros días, como los pelos de vuestras cabezas.
BRUJA: Lo veréis en vuestra generación.
BRUJA: Robáis en pueblos y aldeas.

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DIABLO: Si está claro que vuestra moral es hipócrita, está igualmente claro que lo que llamáis verdad ha de ser sinónimo de inmoralidad. Bendito lo que llamáis inmoral si esa resulta ser la verdad que nos justifica y por la que damos la vida. Por otro lado, las chicas y yo no trabajamos. Odiamos los esfuerzos innecesarios. Vivimos de arriba.

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BRUJA: (Lánguida). Sólo cabalgamos en el viento.
BRUJA: (Animada). Ejecutamos saltos prodigiosos.
BRUJA: (Misteriosa). Aparecemos y desaparecemos.

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DIABLO: (Espectacular). Brillamos con todas las luces.

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BRUJA: (Chismosa). Nos codeamos con nuestras hermanas las hadas.
BRUJA: (Objetiva). Estamos en todas partes.
BRUJA: (A uno del público). (Amenazante). Viviré siempre detrás de tus párpados...

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DIABLO: Cuando tenga tiempo vigilaré con ella tus sueños. Uno de estos días me instalaré en lo más hondo de tu corazón, al que no sangraré. Me contentaré con registrar tu completo derrumbe, asistiré por primera vez al asombroso espectáculo de la nada absoluta. (Rotundo). Soy el testigo mudo del mal. El andrógino: el ambidextro que al mismo tiempo disuelvo y coagulo. Soy el Vulcano cojo de las entrañas de la tierra. Mi poder es el fuego. Manejo las combustiones. La lenta corrupción y podredumbre general, que os invo1ucran.

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BRUJA: Amo la caricia del viento.
BRUJA: Percibid el mandato del trueno.
BRUJA: La descarga de rayos y centellas.
BRUJA: La fecundación de la lluvia.
BRUJA: Y la calma que sigue en el cuerpo de la tierra.

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DIABLO: (Volviéndose al público). Comulguemos bajo las dos especies. Del macho y de la hembra, del esperma y el menstruo. Tenéis un problema teológico contra nosotros que os impide ver nuestra sacralidad. Los excrementos son el símbolo de las transformaciones. Sin paso por el infierno no se hace el camino del cielo.

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BRUJA: (Confidencial, al público). El diablo, tal cual ustedes lo ven, nauseabundo y patán, es una novedad de su teología. Este personaje es un invento suyo.
BRUJA: En verdad nuestro bello Señor habita el centro de la tierra y desde allí promueve las artes y las sublevaciones.
BRUJA: (Al público). Pero vosotros le teméis, y por eso le deseáis destruir, y reflejáis en él todo lo que odiáis en vosotros. Y lo imagináis ridículo y repugnante, porque os estáis proyectando, sin saberlo, en vuestro propio espejo.
BRUJA: Lo veis así porque no le conocéis. Y porque no le conocéis es que no lo podéis amar como nosotras...
BRUJA: ... que lo reconocemos como el padrillo, el íncubo y súcubo de nuestro sueño y lecho.
BRUJA: Con el que compartimos la oscuridad de la inconsciencia.
BRUJA: (Doctoral). Hay personas a las que el Diablo condena, y otras para quienes es su salvador.
BRUJA: (Burlona). El hábito no hace al monje.
BRUJA: (Chismosa, chusca). Quien bien anda, mal acaba.

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DIABLO: (Al público). Soy un cuarto vacío, un espejo, de vuestra inconcebible tontera y la perdición de vuestra puerilidad. En vez de aprovecharos de mí, como está escrito en el libro de la vida, y de gozaros conmigo, y aceptarme en mi temible grandeza, habéis decidido entablar una lucha siempre sorda con mi imagen versátil. Habéis de saber que al odiar lo que odiáis os identificáis con ello.

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BRUJA: ¡Y no podéis volar!
BRUJA: El aire no os delinea los contornos.
BRUJA: Ni el gran viento os arrastra en su furioso ascenso.
BRUJA: (Confidencial). Así es que le teméis a la oscuridad.
BRUJA: A la auténtica soledad.
BRUJA: Porque os han enseñado a tenerle asco a las entrañas de la tierra.

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DIABLO: Resulta increíble que queráis llevar a la hoguera a quienes han hecho de su vida un sacrificio y una entrega total a la llama del amor y a los éxtasis y goces de la sublime y fogosa belleza. (Burlón). No sabéis hasta qué punto vuestra pretensión es un símbolo. Y creéis ser jueces llenos de autoridad, cuando en verdad sois agentes míos. Unos pobres diablos que no sabéis para quien trabajáis. Vuestros cortos alcances nada han podido averiguar sobre la trama y urdimbre del mundo y el auténtico poder al que obedecen todas las cosas.

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BRUJA: (Al público). ¿Por qué os tiembla la papada?
BRUJA: (Igual). ¿Por qué sudáis tan frío, hermano?
BRUJA: (Igual). Vuestros hipos y gruñidos más parecen estertores.
BRUJA: (Ingenua y con voz dulce). ¿Por qué aparentáis estar tan enfadados?
BRUJA: (Sincera, confidencial). Nosotras creemos en el mal.
BRUJA: (Al público, patética). ¡Cómo no creer en él si os estamos viendo!
BRUJA: ¡Cumplid pues vuestra misión providencial! ¡Os tomaremos como lo que en verdad sois; instrumentos de nuestro Amo!
BRUJA: Pero no pretendáis tener razón ni ser otra cosa que los ejecutores del mandato invisible.

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DIABLO: Os decís científicos y grandes experimentadores y apenas si sabéis lo que pasa a unos pocos kilómetros debajo del suelo. Señal, sin duda, del miedo que tenéis a mis territorios. Allí dentro hay árboles, y astros y mundos pequeñitos. Todo es vida en el interior de la montaña. (Con otro tono). Aunque es sabido que no hay existencia más dura que la de la piedra. (Ríe estruendosamente).

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BRUJA: Nos detestáis porque subimos muy alto y conocemos a los espíritus de la tierra y de la noche. Sabed que también damos la cara por vosotros, porque al fin y al cabo sois humanos, pertenecéis a nuestra especie.
BRUJA: ¡Reclamo la sutileza de la araña!
BRUJA: ¡Suplico la belleza del escarabajo!
BRUJA: ¡Exijo lo rotundo del sapo!

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DIABLO: (Ubicándose nuevamente en la posición central, comienza a oficiar con gravedad y con ademanes rituales sobre el cuerpo desnudo de la bruja virgen que se inicia en los misterios. El Diablo después de unos instantes de ceremonia se dirige a ella en voz alta). Vos aún sois doncella. ¿Sabéis que estáis siendo iniciada en el rito de la vida y la sexualidad? Os arrebatamos de vuestra madre porque ésta que conoceréis ahora es vuestra verdadera matriz. Y este soy yo, vuestro auténtico padre y esposo, Cacodemon, el Gran Hierofante. (El Diablo se aproxima a la doncella y se apaga la luz. Luego, se produce una gran calma, y de una luz apenas existente se va pasando a iluminar toda la escena. Las otras brujas se han ido acercando poco a poco hacia él, que ocupa el centro, y se arrodillan junto con la doncella desnuda frente a él; momento de gran expectativa y solemnidad).

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BRUJA: Nuestro amo eres tú, el falo primordial.
BRUJA: El esperma del mar y la nube.
BRUJA: La potencia siempre renovada, y el acto continuamente virgen.
BRUJAS: (A coro). Más nos vale sacralizar tu cola, o tu sombra, que toda la estúpida gloria de este triste mundo.
BRUJA: (Acercándose e hincándose, besa su cola con solemnidad). Beso con unción esta sagrada cola.
BRUJA: (Haciendo lo mismo). Imprimo mi ósculo de paz en esa tierra pura.
BRUJA: (Haciendo lo mismo). Sello mi compromiso con este acto ritual.

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DIABLO: ¡Estáis juramentadas!

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BRUJAS: (A coro, las cinco alzando el brazo y jurando). ¡Juramentadas!
(Lentamente se van apagando las luces hasta oscuridad total).

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FIN DEL PRIMER ACTO

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Entreacto

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Esta obra, como se ve, dice muchas verdades y es cualquier cosa menos políticamente correcta, especialmente en lo que se refiere a lo que se piensa que es el mal visto estúpidamente como la sexualidad.
La humanidad de hoy día, totalmente ignorante del símbolo y el verdadero significado de la sexualidad, no conoce más que su aspecto genital. Pero en el pensamiento tradicional los ritos de iniciación en ésta (totalmente sagrados como todo en su cultura), donde se vivencia esa realidad ritualizada, son considerados como una penetración en los misterios de la vida; o sea, los de la fecundación, concepción y creación, íntimamente relacionados con el despertar de la conciencia del deseo y el amor, producidos por la atracción de opuestos concordantes en la unidad de la belleza. ¡Quedamos conmovidos por la concepción de lo que este acto simboliza!
En una concepción sagrada no existe el bien ni el mal en cuanto aspectos separados o excluyentes el uno del otro, como no se excluyen la luz y la oscuridad, sino que se consideran como dos aspectos de un todo polarizado, invertido y dual o como una oposición que revela un desequilibrio, aunque conjugados por el sabio, mago o hierofante permanentemente en la Unidad, en el eje, produciendo el equilibrio, el estado de perfección de la polaridad y la dualidad en ella contenida. Viven esta realidad como una totalidad donde lo superior o celeste, la luz, se refleja en lo inferior o terrestre, donde se manifiestan concretamente las energías sutiles o ideas, y cuya emanación ordenan los ciclos de vida y muerte a través del movimiento del tiempo en el espacio. Pero como el cielo se refleja en la tierra, ésta, como receptáculo, obviamente está invertida para que lo superior, lo de arriba, pueda fecundarla, y de esa unión pueda producirse la creación de todos los seres y las cosas. Aunque cuando el pensamiento está desvinculado de su Origen, esto es, desligado de su fuente y desacralizado, lógicamente las cosas siempre van a ser consideradas desde puntos de vista profanos, literales, degradados y moralistas, implantados desde luego por la religión y la sociedad.
Lo que sí es el mal es la negación del Bien, o sea de todo lo que niega la Verdad y la Unidad del Ser -como lo dice el autor por boca de una de las brujas-, negación que proviene de la ignorancia, la tontera, la estupidez, los falsos egos, el miedo en todas sus formas, las ataduras -impedimentos- que obstaculizan la libertad de volar con el pensamiento, que falto de la luz iluminadora de la inteligencia que ordena, nombra y pone a las cosas en su lugar, está sujeto a los demonios y pasiones más elementales y groseras como lo son todos los vicios, prejuicios, trabas, complejos, aberraciones, etc., etc.
En su introducción Francisco Ariza determina muchos elementos que están en juego en esta ceremonia:

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Si bien el dogmatismo religioso consideraba, y sigue considerando, a las fuerzas elementales de la naturaleza como las raíces mismas del pecado, negando “a priori” cualquier participación o injerencia de lo sagrado en tales fuerzas, por el contrario el esoterismo y la gnosis de todas las épocas siempre las han considerado de manera muy distinta. Esto explicaría que bajo los cimientos de la catedral de Nôtre Dame de París (templo dedicado a la Diosa Madre cristiana) exista un altar consagrado a una divinidad cornuda más antigua llamada Cernunnos, a la que se destinaba un cierto culto ligado a los misterios telúricos, donde la práctica sexual, como ceremonia iniciática, no estaba excluida. Tengamos en cuenta que para la gnosis y el verdadero esoterismo (incluido el cristiano) las divinidades subterráneas y ctónicas participan de lo sacro tanto como las divinidades celestes, aunque en un grado o proporción más restringido al ser su reflejo.
El punto de vista metafísico no excluye a las cosas sino que las integra situando a cada una en el lugar que le corresponde dentro del orden universal. De esta manera, en la estructura jerárquica del universo, el “mundo inferior” tiene su función y su importancia, que consiste precisamente en la de estar invertido en relación al que le es superior: el mundo celeste. Es en calidad de símbolo, es decir como expresión refleja de la realidad arquetípica, que el mundo inferior, nuestro mundo, adquiere todo su sentido y valor. Desde esta perspectiva el inmenso despliegue del cosmos material, incluidas las energías invisibles que lo generan y animan, deviene el soporte que sirve de manifestación a lo genuinamente espiritual y trascendente. O dicho de otra manera, desde lo sagrado, la Naturaleza en todas sus formas es también, y fundamentalmente, un recipiente que deja traslucir lo sobrenatural que la fecunda. ¿Acaso no alude esta complementariedad a la conocida fórmula hermética de que “...lo de arriba es igual a lo de abajo, y lo de abajo igual a lo de arriba, para hacer el milagro de una cosa única”? Sin embargo, el Universo, siendo evidentemente un organismo vivo y una unidad indisoluble, está dividido en tres grandes niveles, planos o mundos que las diversas cosmogonías hacen corresponder al Cielo, a la Tierra y al Infierno, o Inframundo (o también a Cielo, Atmósfera y Tierra) análogos respectivamente al “Spiritus Mundi”, al “Anima Mundi” y al “Corpus Mundi”. Cada uno de estos tres planos tiene su propio principio rector, su ángel, su dios o su potencia creadora. A esto se alude precisamente en Noche de Brujas por boca del mismo Diablo cuando dice: “Y así como en el cielo mandan los amos del cielo, aquí en la tierra mandamos los espíritus de la tierra...” En el mundo del hombre, considerado en su humanidad terrestre e individual únicamente, ese principio recae precisamente en el Diablo. El es el Mago a las órdenes del Demiurgo del Mundo, que reuniendo en sí mismo la potencia de todos los planetas (ideas-fuerza creadoras) organiza el mundo material (hílico) y anímico (psíquico) a partir de las formas que nacen de su copulación con la substancia primordial, la hembra misteriosa y profunda, la “Terra Mater Genitrix”.

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Como lo determina el autor en una de las notas que preceden a la obra, en la oscuridad del entreacto se cambian rápidamente los elementos escenográficos.
El rito continúa y las Brujas se preparan para recibir al Diablo, entidad misteriosa que habita en el centro del corazón. ¿Quién? ¿Amor? Transformador de todas las cosas; principio, medio y fin; Hermes Solar, maestro interno, instructor y guía en los misterios de la cosmogonía por intermedio del Arte y la Ciencia.
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Lucrecia Herrera


(Continuará)

sábado, 23 de julio de 2011

Historia Sagrada II

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NOCHE DE BRUJAS
(Federico González, Noche de Brujas. Auto sacramental en dos actos. Introducción de Francisco Ariza. Symbolos, Barcelona, 2007).

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Prólogo
Ubicarnos en el Mediodía francés o en el norte de España en la época Inquisitorial, donde existió no sólo una persecución contra las llamadas brujas sino también, e indistintamente, contra magos, alquimistas, cabalistas, médicos, astrólogos y por qué no decirlo: los verdaderos sabios, que conocían perfectamente bien en que se sustenta la magia y la teúrgia. La obra se ubica en esa época histórica, pero hemos de decir que es perfectamente actual pues la confusión y la estupidez que rigen el pensamiento del hombre moderno, ignorante de su origen divino, su verdadera identidad y todo lo que la fundamenta, embrutecido por lo material, y poseído por la hipocresía, la doble moral, la degradación y la maldad, no está lejos de aquellos inquisidores que condenaban todo lo que no entendían y que identificaban con el mal, valiéndose de acusaciones tales como que se atentaba contra los dogmas de la Iglesia, cosa que les producía terror.
Esta es una obra que ejemplifica, en los dos actos, las dos fases del viaje iniciático, descendente y ascendente, que recorre el iniciado por el plano intermediario del alma hacia su deificación, o sea, a la identificación con su naturaleza superior. Pero no siempre el iniciado se ve a sí mismo fácilmente. Es necesario que alguien le sirva de espejo. Por lo que sumergidos en el pozo del horror no nos queda más que asumir plenamente la muerte a toda esa estructura falsa, enquistada en la psiqué -nuestras creencias-, y comprender que “saber morir” -desprenderse continuamente de todo y vivir permanentemente un estado virginal- es la operación alquímica (la aceptación consciente de la muerte) que hará posible transmutar cualitativamente nuestra naturaleza inferior en la superior.
Citaremos textualmente toda la obra y dejaremos que las voces articuladas entre el Diablo y las Brujas hablen por si mismas y marquen el ritmo y la metría, las pausas, los tonos y timbres que van penetrando el alma del auditor, ya que su poder evocador e iniciático, donde alquimia y teúrgia se funden en un sólo acontecer, es de tal resonancia y profundidad que no hay nada que añadir ni explicar, pues lo dicen todo. Además, omitir alguna parte sería interrumpir de alguna manera la ceremonia, el rito mágico de todo lo que este acto de fecundación simboliza. Aclarar también que con respecto al Diablo y a las Brujas no se deben hacer asociaciones personales de ninguna especie -Hermes no tiene rostro, ni es propiedad de nadie-, ya que esta es una ceremonia prototípica donde se conjuga cielo y tierra, y los personajes son entidades universales. Por otra parte, también pensamos que siendo este el último número de la revista SYMBOLOS no podemos dejar de publicar esta obra que constituye parte integral de la enseñanza impartida por Federico a viva voz, o sea a través de su palabra hablada.
Nos dice Francisco Ariza en su introducción a este canto compartido:



El verdadero secreto de la operación alquímica e iniciática consiste en “saber morir”, o sea no como un simple acto irreflexivo y desesperado, sino como una asunción plena y consciente de que la muerte nos da la “clave” para la transmutación cualitativa de la naturaleza inferior en la superior. Se comprende entonces la utilización por parte del Diablo y las Brujas de un lenguaje particularmente corrosivo. El Diablo, como gran hierofante iniciador, asume la función de disolver todo aquello que nos condiciona, empezando por esa superestructura mental que creemos es nuestra identidad y que sin embargo se nos revela como una total ilusión. Si destruimos aquello que representa nuestra mayor seguridad ¿qué nos queda? Esa inmersión en el caos alquímico, ese “regreso al útero” de la Diosa, o como se dice en la obra “a las regiones siempre vírgenes e inexploradas”, es el comienzo del nuevo nacimiento; de la coagulación, después de la disolución, en un modo de ser superior y trascendente. Curiosamente esta operación se realiza a través del propio deseo que antes del nacimiento físico nos provocó la tentación de existir. Y ese deseo, esa pasión, es el Diablo, que de esta forma se convierte en el principio o yo que se sitúa inmediatamente por encima del ego personal e individual.
Así pues, el Diablo, devuelto a su función sagrada, es el “genio” o “doble” (el yo vigilante) de la conciencia. Pero, como se señala nuevamente en la obra, “...cuando la pasión ya no puede con la pasión y nos sume en el caos completo (...) sumergiéndonos una vez más en la ignorancia... ¡Es cuando surge Amor...! encarnándose en nosotras, y volviendo a unir de otra manera lo que pasión desató”. El Amor de que se trata no es otro que Venus Urania, la Diosa de la concordia y protectora asimismo de las artes y ciencias sagradas; se trata de la transposición celeste de las potencias telúricas encerradas en el interior del alma humana, las que encarnan a su vez a la Venus Pandemos, al reflejo invertido de aquélla.




Y en nota:




Los genios o demonios terrestres son ambivalentes; tanto pueden constituir una ayuda como un obstáculo en el camino del conocimiento. Ellos representan fuerzas elementales (presentes por igual en la naturaleza y el hombre), a las que hay que saber ordenar mediante un trabajo intenso sobre uno mismo.
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A la obra en sí le preceden dos notas al texto del autor que enunciamos literalmente aquí:
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I. Pese a que esta obra tiene dos actos, lo ideal es representarla de una sola vez, sin telón entre ellos, y apenas en un entreacto de oscuridad, el que se aprovechará para cambiar elementos de la escenografía.
II. Es importante destacar que el vestuario de las brujas y el demonio aparenta ser fastuoso aunque esté compuesto de apenas unos pocos elementos bien armonizados, lo mismo que la escenografía, que ha de representar un claro en la fronda lujosa. El motivo escenográfico central, que marca los ritmos coreográficos y de puesta en escena -al igual que el diálogo y la estructura general de la obra-, es el fuego. Y éste aparecerá cálido y dorado, enjoyando toda la ceremonia. Igualmente los personajes han de ser jóvenes, ágiles y bellos, o al menos así aparentarlo en la escena. No hay chamán, o mago pobre, aunque nada tenga. Ni brujas que cumplan con los requisitos y las aspiraciones de la clase media.
Otro si: Es conveniente aclarar que la obra está concebida como un espectáculo total donde la música, las canciones, las entonaciones de la voz, las pausas y los gestos adquieren un carácter ritual.
Siendo el fuego, como hemos dicho, el protagonista central, tanto la medialuz que producen sus llamas como el humo deliciosamente aromático y su brumosa apariencia cumplen una función primordial en el desarrollo de esta pieza y en su puesta en escena.

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La magia de la vida es una representación perenne y un acto teúrgico permanente.
Atravesado por el eje del mundo hasta su límite, desde allí, invocando a los dioses celestes, terrestres e inframundanos el iniciado empieza su sacrifico. De la mano del autor descendamos a los infiernos y visitemos las entrañas de la tierra y las profundas y oscuras aguas de la psiqué.
Tocados en las fibras más íntimas por la fuerza de las imágenes que transmiten las palabras arrobadoras contenidas en esta obra -el don de la Palabra-, aparece Lucifer, despertador de la energía sexual-espiritual, el deseo y la pasión producidos por el fuego interno. La atracción, Eros, que generó todos los universos desde el seno del Caos.
Y a continuación el Diablo nos invita a oír su pensamiento y ver a través de sus acciones. Continúa la disolución con la espada de la Palabra, y arrecia la resonancia de su Voz. Desde estas combustiones producidas por el azufre, se invocan a los dioses atmosféricos y los dioses terrestres.
“El andrógino: el ambidextro...” promulga la putrefacción, la disolución, y la coagulación, operaciones alquímicas sin las cuales no hay posible ascenso. Y empieza el conjuro; y vivenciado el derrumbe de todo, en profundo silencio, nos disolvemos en la nada.
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Introducción a la Obra
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(Telón abre a decorado de bosque nocturno).



Se encuentran en un sendero un Forastero -que se halla perdido pues hace rato no vive en su tierra- y un Peregrino llevando ambos antorchas en las manos, y éste le pregunta:


¿Qué buscáis?
Y el Forastero responde:



¿Acaso lo mismo que vos?
Y agrega:


¿No es por ventura hoy el día del solsticio, cuando el sol parece detenerse y la naturaleza entera sobrecargada por la plenitud del verano estalla en sus noches henchidas y olorosas?


Luego de ponerle al tanto de lo mala que se encuentra la situación en su nación, donde todos los valores han sido usurpados, sus tradiciones aplastadas, profanados sus bosques y grutas y destruidas sus creencias por los falsos “señores”, el Peregrino le dice que no todos han caído en el olvido, y que “aún se mantienen los del lugar, el Señor de Mont-Real y sus dos hermanos, uno clérigo y otro sabio y alquimista y todos conocedores de los secretos de la ciencia y las tradiciones de sus antepasados”, pero que yacen “aislados, sitiados en las montañas”, aunque desde allí “protegen sus antiguas costumbres y a nuestro pueblo, odiados por la Iglesia y los señores, los que ahora controlan todo el valle”.
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(En este momento se encuentran con una caravana de hombres, mujeres y niños, de diversa condición, los que en medio de bellos cantos se dirigen en forma ordenada al Sabath). (Se instalan, llevando sus antorchas, en círculo. Aparecen cuatro mujeres -las brujas-, que transportan un poste sacrificial que colocan en el centro del escenario, sentándose enrededor. Los asistentes forman un círculo más grande, rodeándolas). (Las brujas comienzan a hacer algunos gestos, lentamente van ordenando sus elementos alrededor del eje, sacan unas copas de unos bultos, consagran y bendicen sus pócimas y ungüentos y se sirven y se untan ostentosamente. Prenden el fuego central dos de ellas y gesticulan entre sí).


Lucrecia Herrera


(Continuará)

lunes, 21 de julio de 2008

Fragmento del Diálogo de Platón: IÓN


Sócrates.- Me fijo, Ión, y me dispongo a mostrarte lo que a mí me parece que es. Eso que a ti te permite hablar correc­tamente sobre Homero no es una técnica, como decía ahora mismo, sino una fuerza divina que te mueve como la que está en la piedra que Eurípides llamó «magnéti­ca» y la mayoría «heraclea». En verdad, esa piedra no sólo une las propias cadenas de hierro, sino que introduce una fuerza en ellas de tal modo que pueden hacer eso mismo que la piedra hace, es decir, unir otras cadenas, de manera que a veces una gran fila de cadenas de hierro queda unida a otra gran fila. En toda esta fila la fuerza se origina a partir de aquella piedra. Así también, la propia Musa hace inspirados, y por medio de ellos se forma una gran fila con otros que están inspirados. Pues todos los poetas buenos de la epopeya cantan los grandes poemas épicos no gracias a una técnica, sino porque están inspi­rados y sometidos. También los poetas líricos buenos actúan de igual manera. Lo mismo que los que están afec­tados por el frenesí de los coribantes bailan sin estar en su sano juicio, así también los poetas líricos componen esos bellos cantos cuando no están en su sano juicio, es decir, cuando se adentran en la armonía y el ritmo, y están dominados y poseídos por el furor báquico, al igual que las bacantes que sacan para sí miel y leche de los ríos cuando están poseídas y serenas; también el alma de los poetas líricos trabaja eso que ellos mismos dicen. Pues dicen los poetas que nos traen sus cantos tras cogerlos de las fuentes que destilan miel, de los jardines y valles de las Musas, y que, al igual que las abejas, ellos también revolotean. Y dicen verdad. Pues el poeta es una cosa ligera, ala­da y sagrada, y no es capaz de poetizar hasta que no lle­gue a estar inspirado, sin razón, y la inteligencia ya no esté dentro de él. Mientras tenga esa posesión, le es impo­sible a todo hombre poetizar y vaticinar. No por medio de una técnica hacen y dicen los poetas numerosas cosas bellas sobre asuntos muy diversos, como tú sobre Home­ro, sino por medio de una condición divina. Cada uno sólo es capaz de hacer bien aquello en lo que la Musa lo ha distinguido: uno ditirambos, otro encomios, otro panto­mima musical, otro epopeyas, y otro yambos. Con las demás cosas, cada uno de éstos es incapaz. Pues no reci­tan y cantan gracias a una técnica, sino a una fuerza divi­na, puesto que si supiesen hablar de una sola cosa gracias a una técnica, podrían hacerlo también de todas las otras; por eso la divinidad, al quitarles la inteligencia, se sirve de estos ayudantes, de los adivinos y de los videntes divinos, para que nosotros, al oírlos, conozcamos que no son ellos, privados de su inteligencia, quienes dicen cosas excelentes, sino que es la divinidad misma quien habla y se dirige a nosotros a través de ellos. Un magnífico ejemplo para este discurso es Tínico de Calcis, el cual no hizo ningún otro poema, que alguien considerase digno de ser recordado, más que un peán que todos cantan. Es prácti­camente el más bello de todos los poemas hecho sin téc­nica, como él mismo dice «una invención de las Musas». Pues ciertamente a mí me parece que con este poema la divinidad nos viene a demostrar, para que no dudemos, que estos bellos poemas no son humanos ni propios de los hombres, sino divinos y propios de las divinidades, y que los poetas no son más que intérpretes de los dioses que están poseídos cada uno por la divinidad que los gobierna. La divinidad cantó este bellísimo poema sir­viéndose del poeta más inexperto para que pudiéramos darnos cuenta de ello. ¿No te parece que digo la verdad, Ión?

Ión.- ¡Por supuesto que sí, por Zeus! Me has tocado el alma con tus palabras, Sócrates. También a mí me parece que los buenos poetas, gracias a una condición divina, nos manifiestan estos asuntos de los dioses.

Sócrates.- ¿Acaso vosotros, los rapsodas, interpretáis, a su vez, la obra de los poetas?

Ión.- También dices ahora la verdad.

Sócrates.- Entonces, ¿os convertís en intérpretes de los intérpretes?

Ión.- Por completo.

Sócrates.- Ea, pues, Ión, contéstame y no me ocultes lo que te voy a preguntar. Cuando recitas bien los poemas épicos e impresionas mucho a los espectadores, bien cuando cantas a Odiseo lanzándose sobre el umbral, haciéndose visible a los pretendientes y lanzando flechas a los pies, o a Aquiles dirigiéndose contra Héctor, o alguno de los lamentos de Andrómaca, o de Hécuba, o de Príamo, ¿estás entonces en tu juicio o te encuentras fuera de ti y tu alma, entusiasmada, cree que está en los asuntos que can­ta, en Itaca, en Troya, de modo que tu relato también lo esté?

Ión.- jQué evidente me resulta el ejemplo que dices, Sócrates! Te voy a hablar sin ocultar nada. Cuando yo digo algo que provoca pena, mis ojos se llenan de lágrimas, y cuando digo algo espantoso o terrible, los cabellos se me erizan por el miedo y mi corazón palpita.

Sócrates.- ¿Y entonces, qué? ¿Podemos decir, así pues, que está en su juicio el hombre que vestido con trajes llamati­vos y coronas doradas, llora en los sacrificios y en las fies­tas solemnes, sin que haya perdido nada de su indumen­taria, o que siente mucho miedo cuando se encuentra entre veinte mil amigos, sin que le quiten nada ni le hagan daño?
Ión.- ¡No, por Zeus! ¡De ninguna manera, Sócrates! Que la verdad sea dicha.

Sócrates.- ¿Sabes, sin duda, que vosotros provocáis esas mismas cosas en los espectadores?

Ión.- Lo sé perfectamente. Pues los observo siempre desde arriba, desde el estrado, llorando, mirándome con miedo y asombrándose con mis palabras. Necesito pres­tarles mucha atención, pues si les hago llorar, yo mismo reiré cuando coja el dinero, pero si les hago reír, lloraré cuando pierda el dinero.

Sócrates.- ¿Sabes que ese espectador es el último de los ani­llos de los que yo decía que adquirían la fuerza entre sí gracias a la piedra Heraclétida? Tú, rapsoda y actor, eres el del medio, y el primero es el poeta mismo. La divini­dad, a través de todos ellos, eleva el alma de los hombres hasta donde quiera haciendo que fluya la fuerza entre unos y otros. Y al igual que ocurría con aquella piedra, queda unida una grandísima cadena de danzantes, maes­tros, ayudantes de maestros, permaneciendo los anillos de ésta unidos por los flancos y colgados de la Musa. Cada poeta está unido con su Musa correspondiente -llama­mos a esto «está poseído», o lo que es igual: «está dominado»-.


Platón. Ión, Timeo, Critias. Alianza Editorial, Madrid, 2007

miércoles, 9 de julio de 2008

EL TEATRO DE LA MEMORIA DE CATALUÑA Y ARAGON. Por la Colegiata Marsilio Ficino

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El Teatro de la Memoria de Cataluña y Aragón se ha estrenado en Barcelona como aporte de la Colegiata Marsilio Ficino con la obra En el Útero del Cosmos, de Federico González, que vivió muchos años en la ciudad condal, donde fundó ­–como posteriormente en Zaragoza– el Centro de Estudios de Simbología.

Esta es una agrupación de filósofos herméticos dedicados al Arte Teatral y a sus representaciones, tanto civiles como mágicas y teúrgicas. Esta tarjeta de presentación es la síntesis de lo que hemos podido deducir de las palabras de Federico González, Margarita Batlle, Mireia Valls, Patricia Serdá, Antoni Guri, Carlos Alcolea, Marc García, Lucrecia Herrera, Francisco Ariza, Mª Angeles Díaz, Iñigo Correa, Ana Contreras, Pedro Abío, Beatriz Ramada, Juan Correa, María Victoria Espín, Ester Torrella, María Rosa Alorda, Concepción Roc, Daniel Ariza, Alvar Gracia y Dolors Tarragó.
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Hemos recogido también algunas de las frases de los fundadores de este movimiento que publicamos a continuación

– El Teatro de la Memoria es también recordar el futuro.

– El Teatro de la Memoria es vivir en un mundo otro.

– Recuérdate.

– Sin la memoria nada somos.

– No somos la memoria de desmemoriados.

– La esperanza es un fruto de la memoria.

– La memoria es la esperanza del último refugio y a la vez de la imperecedera certeza.

Nuria Prats i Gilbernat
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Como director y fundador de la Colegiata Marsilio Ficino y de la revista Symbolos y su anillo telemático, quiero presentar este nuestro blog oficial de la Colegiata, que esperamos sea ágil y dinámico pese a la profundidad del pensamiento que le es inherente.

Lo hacemos también con el Teatro de la Memoria, una nueva manera de percibir lo ilusorio y la ficción que uno puede vivir trabajando en el laboratorio de su alma e intelecto, lo cual es una novedad ya presentida en el tratamiento de la cosmovisión y su representación teatral. Por lo que deseo a esta forma de expresión del Arte –que sin embargo tiene precedentes ilustres– la mejor de las andaduras y el mayor éxito.
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Federico González

El Teatro de la Memoria

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Bien podría decirse que el objetivo del verdadero Teatro es “recuperar la Memoria”. No nos referimos a aquella capacidad individual que nos permite recordar acontecimientos más o menos remotos, ubicados en la horizontal del encadenamiento sucesivo, sino a la energía que nos vincula con nuestro origen atemporal, la que nos devuelve la conciencia de aquello que somos en realidad.

Estamos hablando de la diosa Mnemósyne madre de las Musas, deidades intermediarias que a través de la inspiración poética, de las cambiantes manifestaciones del ritmo y el número que constituyen cada una de las artes por ellas presididas, nos recuerdan la armonía del Todo, nos remontan a la Unidad que somos. La Memoria del ahora mismo, realidad perfectamente conocida en la antigüedad; ritualizada en los Misterios, evocada a través de la reminiscencia platónica y actualizada en los Actos Sacramentales del teatro medieval.

Aunque tal vez sea en el Renacimiento cuando de forma más directa se vincula al arte de Talía y Melpómene, musas de la comedia y de la tragedia, con su origen esencial, y se habla de forma explícita de “El Teatro de la Memoria”.

Fue Giulio Camillo (1480-1544) un hombre de su tiempo, conocedor de la obra de Marsilio Ficino y Pico de la Mirándola y como ellos inflamado por aquel furor que anida en los que intuyen el entramado vivo del cosmos, y muy especialmente la analogía entre éste y su propio paisaje interno, las estancias de su alma.

Camillo dedicó su vida al conocimiento de los códigos pitagóricos y neoplatónicos, herméticos y cabalísticos y en especial a la descripción que todos ellos hacen del universo, “el gran teatro del mundo”.
Fue famoso por su proyecto utópico de lo que él mismo denominó el Teatro de la Memoria, edificación ideal basada en el modelo arquitectónico vitruviano.

Como nos describe Frances A. Yates en su libro El Arte de la Memoria, se trata de una curiosa edificación en madera en la que para comenzar se produce una interpolación en absoluto arbitraria: el espectador ocupa el escenario, mientras el espectáculo se produce en los palcos. Siete gradas ascendentes, cada una de ellas dedicada a distintos pasajes mitológicos, con títulos tan sugerentes como “El Banquete”, “La Cueva”, “Las Hermanas Górgonas”, “Pasifae y el Toro”, o “Las sandalias de Mercurio”. Cada grada además dividida en siete compartimentos cada uno vinculado a un planeta y a una de las sefiroth del Árbol de la Vida cabalístico. Cada parcela un aspecto de la unidad, un naipe de la baraja. Y todo ello convenientemente tallado en la madera, con imágenes, columnas, escalinatas, puertas imaginarias, pasarelas y dinteles, pequeños cajones y además cofres repletos de manuscritos relacionados con su respectiva estancia. En fin, antesalas de la mente, sabiamente diseñadas e interrelacionadas entre sí como un organismo vivo. E insertado en medio de este prodigio, el actor-espectador dispuesto a interpretar la reglas de la mnemotecnia, no como una estéril repetición racional y mimética, sino como el verdadero arte de la contemplación.

.........................El Teatro de la Memoria de Giulio Camillo

No hay distinción entre la representación teatral y la vida misma. Uno al contemplar el mapa del cosmos, reconoce en cada estancia de su alma una puerta, él es el centro del escenario transmutado y entonces su interpretación es primigenia, el verdadero arte, el Arte de la Memoria.

Antoni Guri

viernes, 4 de julio de 2008

"Noche de Brujas" de Federico González, en film.

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Como bien se ha comentado, el primer trabajo de la Colegiata Marsilio Ficino, fue la puesta en escena del auto sacramental Noche de Brujas de Federico González, que tuvo lugar alrededor del solsticio de verano del año 2007 en el espacio escénico "La Cuina" del antiguo "Institut del Teatre", actualmente Centro Cultural Francesca Bonnemaison.

El documento filmado de dicha representación se ha subido en siete partes (cuatro correspondientes al primer acto y tres al segundo) a "YouTube".

Se puede visionar el Acto I. Parte 1ª, en este video:



O bien a traves del siguiente enlace: http://es.youtube.com/watch?v=mDCeR0n9Cs4

Desde ahí, en el apartado "Más de: marsilioficino07" se pueden encontrar todas las partes de la obra con los siguientes títulos:

Noche de Brujas. Acto I. Parte 1ª ~ Acto I. Parte 2ª ~ Acto I. Parte 3ª ~ Acto I. Parte 4ª
Noche de Brujas. Acto II. Parte 1ª ~ Acto II. Parte 2ª ~ Acto II. Parte 3ª. Fin.

Puesta en escena de un rito mágico-teúrgico en el que las últimas voces que se escuchan nos dicen:

"Somos viento.
Y luz.
Y la sustancia del pensamiento.
Viento y luz y la sustancia del pensamiento.
Somos número y armonía.
Somos la idea.
Y el símbolo que la refleja.
Viento y luz. Viento, luz y la armonía de la idea.
El número y el símbolo que lo expresa.
Viento.
Y luz.
Y voz.
Secreto.
Libre, la idea,Y el símbolo que la expresa."



Colegiata Marsilio Ficino